Santa Teresa de Jesús cuenta que en Salamanca, el año de 1570, iba acompañada por otra religiosa para tomar posesión de una casa grande y desbaratada que desalojaron muy contrariados unos estudiantes «ocupas».
Trancadas puertas y ventanas, se encerraron para dormir en una pieza donde había paja.
Trabajo le costó a la santa tranquilizar a su compañera, temerosa de que los estudiantes enojados pretendieran molestarlas.
Cuando Santa Teresa intentaba conciliar el sueño, oye que su asustadiza compañera le dice:
- «Madre estoy pensando, si ahora me muriese yo aquí, ¿qué haríais vos sola?». La santa la atajó con decisión, nacida de su siempre firme voluntad:
- «Hermana, de que eso sea... pensaré lo que he de hacer. Ahora... déjeme dormir».
Santa Teresa de Lisieux escribe: «Mi vida es un instante, una efímera hora, / momento que se evade y que huye veloz. / Para amarte, Dios mio, en esta pobre tierra / no tengo más que un día: / ¡ sólo el día de hoy! /... Sé por un sólo día mi dulce protección...»
Saber vivir el momento presente sin dejarnos arrastrar por la congoja…
Saber afrontar y superar con elegancia el instante que nos toca vivir...
Ello indica fuerza de voluntad, dominio de sí mismo y una gran espiritualidad…
Hemos de saber afrontar y superar toda clase de dificultades y adversidades sean enfermedades, contratiempos, fracasos... que nos caigan.
Esto lo da la confianza absoluta en Dios... y una voluntad fuerte.
J.M. Alimbau