Amor: San Valentín: El día de los enamorados
 

 

14 de Febrero, San Valentín: día de los enamorados

El Papa anima a los jóvenes a acercarse al matrimonio «libres de prejuicios»

Benedicto XVI invita a los novios a «vivir en la castidad de los gestos y de las palabras»

José R. Navarro Pareja

Madrid- Benedicto XVI prepara ya la jornada mundial de la juventud que le reunirá con miles de jóvenes en Sydney (Australia) en el verano de 2008. Y lo hace a través de uno de los temas clave de su pontificado: el amor, tanto el humano como el que se dirige a Dios.

 

De momento esta preparación se concreta en un mensaje que tiene como destinatarios a todos los jóvenes del mundo, con motivo de la jornada que se celebrará el próximo domingo de Ramos, esta vez a nivel diocesano, pero con la mirada puesta en la próxima cita australiana.

 

En su mensaje, el Santo Padre recuerda que «aunque las carencias afectivas o desilusiones sentimentales pueden hacernos pensar que amar es una utopía», «el amor es posible» y que el objetivo de su mensaje es «contribuir a revivir en cada uno de vosotros, que sois el futuro y la esperanza de la humanidad, la fe en el amor verdadero, fiel y fuerte».

Ya en el plano práctico, el Papa anima a los jóvenes a «manifestar el amor de Dios» en tres ámbitos de la vida cotidiana. El primero es la misma Iglesia «que es nuestra familia espiritual». En el segundo se dirige a los que están «prometidos» y les invita a descubrir el proyecto de amor en el matrimonio y la familia «libres del prejuicio difundido de que el cristianismo, con sus mandamientos y prohibiciones, ponga obstáculos a la alegría del amor e impida en particular disfrutar plenamente aquella felicidad que el hombre y la mujer buscan en el recíproco amor».

 

El Santo Padre reconoce que «aprender a amarse como pareja es un camino maravilloso, aunque necesita un aprendizaje laborioso» y recuerda que el noviazgo, como tiempo de espera y preparación del matrimonio, debe vivirse en «la castidad de los gestos y de las palabras». Tampoco olvida en este apartado dedicado a la vocación a aquellos a quien Dios llama al sacerdocio o la vida consagrada, a quienes animó a estar preparados para «decir sí».

   En el tercer ámbito, Benedicto XVI sitúa el compromiso en la vida cotidiana, en especial en «la familia, el estudio, el trabajo y el tiempo libre», donde invita a los jóvenes a desarrollar sus capacidades «no sólo para ser más “competitivos” y “productivos” sino para ser testigos de la caridad». Y en este contexto pide al Espíritu Santo que les «haga ingeniosos en la caridad, perseverantes en los compromisos y audaces en las iniciativas» para poder edificar «la civilización del amor».