Apologética: Sectas de origen cristiano
 
• En su última definición de secta, Manuel Guerra incluye entre los elementos definitorios el de no ser cristiana.

• A la vez, incluye a grupos como "Restauración de los Diez Mandamientos", reciente protagonista de la masacre acontecida en 2000, en Uganda; o, en el ámbito español, al grupo conocido como "El Palmar de Troya". ¿No son –o eran– cristianos? ¿Qué hay que entender como "cristiano"?

• Como señala el mismo Prof. Guerra, pueden aceptarse, como requisitos mínimos para que un grupo sea considerado cristiano, los que señaló en 1961 el Consejo Mundial de las Iglesias: creer en la Santísima Trinidad y en la divinidad de Jesucristo, y tener un bautismo válido.

• Aplicando este criterio, las principales sectas de origen cristiano –testigos de Jehová, mormones y la "Iglesia de la Unificación", más conocida como "secta Moon"–, no son cristianas. Pero algunas sí cumplen los requisitos, por lo que conviene replantear el criterio.

• Cabe proponer una noción para las sectas de este apartado. Se trataría de un grupo autónomo nacido de las doctrinas de un visionario que, a partir de elementos cristianos, se centran en uno o varios de los siguientes rasgos:

— apocalíptico: el anuncio de un inminente fin del mundo, con cataclismo universal;

— gnóstico: se descubre o recupera una sabiduría reservada para una élite de iniciados o iluminados (el Evangelio queda para el vulgo);

— profético de una nueva era: el fundador trae la revelación de una nueva etapa que "supera" a la que trajo Jesucristo consigo.