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| Código da Vinci: PERO LA VERDADERA HISTORIA ES BIEN DIFERENTE |
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| Un completo estudio de Máximo Introvigne, director del CESNUR (Center for Studies on New Religions), sobre el libro y la película. EL CÓDIGO DA VINCI: Por MÁXIMO INTROVIGNE Director del CESNUR (Center for Studies on New Religions) (Traducción del original italiano a cargo de Santiago Cañamares Arribas Universidad Complutense de Madrid) Artículo reproducido con el permiso del CESNUR (Centro de Investigación de los Nuevos Movimientos Religiosos SUMARIO: I. EL ANTI-CATOLICISMO COMO “ÚLTIMO PREJUICIO ACEPTABLE”.- II. EL CÓDIGO DA VINCI Y EL PRIORATO DE SIÓN.- III. ¿FICCIÓN O HISTORIA?.- IV. ERRORES Y MISTIFICACIONES.- V. EL MITO DE RENNES-LE-CHÂTEAU: UNA FALSIFICACIÓN DESDE HACE TIEMPO DESENMASCARADA. I. EL ANTI-CATOLICISMO COMO “ÚLTIMO PREJUICIO ACEPTABLE” Autoridades de todas las regiones lo denuncian como una odiosa mistificación anti-budista y como un incitamiento al conflicto entre las religiones. En diversos países la publicación está prohibida, entre los aplausos de la prensa. Las casas cinematográficas, a las que se propone una versión para la gran pantalla, tratan a patadas al autor y consideran el proyecto un planteamiento de pésimo gusto. El escenario no es real, pero hay uno similar que es del todo real. Sólo que no se habla de Buda, sino de Jesucristo; no de la comunidad budista sino de la Iglesia católica; no de Suzuki y de su orden zen, sino de san Josemaría Escrivá (1902-1975) y del Opus Dei por él fundado; no del Dalai Lama sino del Papa Juan Pablo II. La novela en cuestión ha vendido tres millones y medio de ejemplares en Estados Unidos, ha desembarcado también en Italia, y la Sony está preparando una película que será dirigida por Ron Howard, para lo cual se ha iniciado una propaganda internacional. Como ha sido correctamente observado por el historiador y sociólogo americano Philip Jenkins, el éxito de este producto es sólo una prueba más del hecho que el anti-catolicismo es el “último prejuicio aceptable” II. EL CÓDIGO DA VINCI Y EL PRIORATO DE SIÓN III. ¿FICCIÓN O HISTORIA? Tal vez, en respuesta a las múltiples controversias, a partir de la sexta reimpresión, la página de Información histórica, página 9 de la edición italiana Mondadori, ha desaparecido, sustituida por una página 9 completamente blanca: pero naturalmente permanece en la edición inglesa (y en la primera edición italiana, para quienes hayan adquirido el volumen en la primera semana de difusión). La parte que el autor también presenta como imaginaria contiene la hipótesis de que el Priorato se apresura hoy a revelar el secreto al mundo a través de su último Gran Maestro, un vigilante del Museo de Louvre que se llama Jacques Saunière. Para impedir que esto suceda, Suanière y sus principales colaboradores son asesinados. Un estudioso americano de la simbología, Robert Langdon, es el sospechoso de tales crímenes, pero una criptóloga que trabaja para la policía de París -Sophia Neveu, una nieta de Saunière- cree en su inocencia y le ayuda a huir. El lector queda inducido a creer que el responsable de los homicidios es el Opus Dei, pero las cosas son más complicadas. A cuenta de este instituto se repiten las más crudas “leyendas negras”, cientos de veces desmentidas, pero difíciles de morir, deducidas de la literatura internacional que lo critica, explícitamente citada. En la novela, un nuevo Papa progresista ha decidido rescindir los vínculos entre la Iglesia y el Opus Dei que surgen con el Papa Juan Pablo II, y el Prelado del Opus Dei acepta la propuesta que le viene de un misterioso “Maestro”: pagando a este personaje una suma inmensa podrá extorsionar a la Santa Sede apoderándose de las pruebas del secreto del Priorato de Sión -esto es, de la verdad de Jesucristo- y amenazando con revelarlo al mundo. Un ex-criminal, ahora numerario del Opus Dei es “prestado” al Maestro y precisamente éste último lo induce a cometer una serie de crímenes. En realidad, el “Maestro” trabaja para sí mismo: es un riquísimo estudioso inglés, anticatólico, que quiere revelar el secreto al mundo y acusa al Priorato de callar por temor a la Iglesia. Entre muertos, enigmas y persecuciones, Robert Langdon y Sophia -entre los cuales surge inevitablemente una historia de amor- acaban por descubrir la verdad: la tumba de la Magdalena está escondida bajo la pirámide del Louvre, que se construyó por deseo del presidente francés -esoterista y masón- François Mitterrand (1916-1996), pero la sang rèal discurre por las venas de la propia Sophia, que es, por tanto, la última descendiente de Jesucristo. IV. ERRORES Y MISTIFICACIONES V. EL MITO DE RENNES-LE-CHÂTEAU: UNA FALSIFICACIÓN DESDE HACE TIEMPO DESENMASCARADA En épocas recientes se ha sostenido que Saunière habría descubierto en la cripta importantísimos manuscritos antiguos, pero aquellos que han aparecido son evidentemente falsos: del siglo XIX, si no del XX. Es posible que en el curso de los trabajos para restaurar la iglesia parroquial -una actividad que va, en todo caso, adscrita al mérito del párroco original- don Saunière hubiera descubierto cualquier hallazgo de época medieval, pero, en todo caso, no en cantidad suficiente para enriquecerse. Se continúa repitiendo también que Saunière habría estado en relación con ambientes esotéricos de París, aunque de esto no hay ninguna prueba. La figura de Saunière no está exenta de interés y sus construcciones muestran que se trataba de un hombre singularmente atento a las alegorías y a los símbolos, sobre la estela de una tradición local. Pero nada más allá ha podido nunca ser probado. La leyenda de Sauniére no habría continuado en el tiempo si su sirvienta Marie Denarnaud (1868-1953) -a quien el sacerdote había legado la propiedad y las construcciones de Rennes-le-Château, para evitar que cayeran en manos del obispo con quien se hallaba enfrentado- no hubiese continuado especulando durante años acerca de los tesoros escondidos, para animar a eventuales compradores. Y si otro personaje, Noel Corbu (1912-1968) después de haber adquirido a Denarnaud la propiedad del ex-párroco para convertirlas en un restaurante, no hubiese comenzado, a partir de 1956, a publicar artículos en periódicos locales donde -animado, ciertamente, por el deseo de atraer turistas a un lugar remoto- ponía los presuntos “millones” de don Saunière en relación con el tesoro de los cátaros. En el año 1960, las leyendas difundidas por Corbu a escala local adquieren fama nacional después de haber atraído la atención de esoteristas -entre ellos Pierre Plantard (1920-2000), que había vivificado anteriormente al grupo Alpha Galates y que había sido condenado por fraude al fondo esotérico- y de periodistas interesados en los misterios esotéricos, como Gérard de Sède, que publica en 1967 L´or de Rennes 11. Tres autores ingleses de esoterismo popular -Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln- se encargarán de elaborar posteriormente sus ideas, transformándolas en una verdadera industria editorial -gracias también a la BBC, que las difunden a bombo y platillo- puesta en marcha con la publicación en 1979 de El Santo Grial 12. Según de Sède y sus seguidores ingleses, el párroco había descubierto el secreto de Rennes-le-Château, donde estaría depositado no sólo un tesoro fabuloso -alternativamente atribuido al templo de Jerusalén, a los visigodos, a los cátaros, a los templarios, a la monarquía francesa, y del cual el sacerdote habría sacado sólo una pequeña parte-, pero también un tesoro de tipo inmaterial, la verdad misma sobre la historia del mundo, revelada por los presuntos pergaminos encontrados por don Saunière, por la inscripción del cementerio, por las formas mismas de los edificios y de cuanto se encuentra en la iglesia parroquial. En el pueblecito pirenaico existirían documentos capaces de probar que Jesucristo -verdad cuidadosamente escondida por la Iglesia católica- había tenido hijos con María Magdalena, que estos hijos llevarían en sí mismos la sangre misma de Dios, y que, por tanto, tienen el derecho de reinar sobre Francia y sobre el mundo entero. Que el Santo Grial sería más precisamente el “sang réal”, la sangre real de los descendientes físicos de Jesucristo, es afirmado desde que Plantard entra en la historia de Rennes-le-Château. El Código Da Vinci se limita a repetir estas afirmaciones. Por prudencia, afirma Plantard, la descendencia de los merovingios de Jesucristo habría sido siempre mantenida como un secreto conocido por pocos. Pero los cátaros, los templarios y los grandes iniciados -desde el mismo Saunière al pintor Nicolás Poussin (1594-1655), el cual habría dejado una pista en el famoso cuadro del Louvre Los pastores de Arcadia, que representaría precisamente el panorama de Rennes-le-Château- han custodiado el secreto como algo preciosísimo, dejando entrever de vez en cuando algún indicio. Hoy, naturalmente, existe un Priorato de Sión. Fue fundado en 1956 por Pierre Plantard -que se hace llamar también “Plantard de Saint Clair”, inventándose un título nobiliario fantasioso que está en los orígenes de las afirmaciones de El Código Da Vinci, según el cual también “Saint Clair” sería un apellido merovingio-,con acta notarial y papel sellado. Plantard ha dejado entender que él mismo es un descendiente de los merovingios y el guardián del Grial. La prueba de que el Priorato existe desde hace millones de años debería consistir en el nombre de una pequeña orden religiosa medieval llamada Priorato de Sión. Esto, efectivamente, ha existido -y ha dejado de existir-, pero no tiene relación de ninguna clase ni con los merovingios ni con presuntos descendientes de Jesucristo. No es difícil concluir que el vínculo entre Rennes-le-Château, los merovingios, y el Priorato de Sión es puramente legendario, y que el Priorato es una organización esotérica cuyos orígenes no van más allá de la experiencia de Plantard y de sus colaboradores. No ha existido ningún Priorato de Sión -en el sentido en que hoy se habla- antes de la llegada de Plantard a Rennes-le-Château. Ahora, naturalmente, existe, pero sólo desde 1956. En la página de Información histórica del Código Da Vinci se afirma, como he señalado, que toda la historia está confirmada por documentos inapelables. Se trata de los famosos documentos en parte “redescubiertos” en 1975 en la Biblioteca Nacional de París, y en parte transmitidos anteriormente al escritor Gérard de Sède. Los documentos, sin embargo, han sido “redescubiertos” por las mismas personas que los habían escondido en la Biblioteca Nacional de París: Plantard y sus amigos. Y es completamente cierto que no se trata de documentos antiguos sino de documentos falsos modernos. El principal autor de los documentos falsos, Philippe de Chérisey -muerto en 1985- ha confesado haber participado en su falsificación, lamentándose incluso de haberlos utilizado sin que se le pagara la debida compensación, hecho sobre el que existen cartas del abogado de Chérisey 13. En cuanto a Poussin, la “prueba” de su vinculación con Rennes-le-Château habría debido ser la fotografía de una tumba presente en el territorio del pueblecito francés, hoy destruida, pero en la que Poussin se habría inspirado para su cuadro Los pastores de Arcadia. Lástima, sin embargo, que se hayan encontrado el permiso y los planos de construcción de la tumba, fechados en 1903, y que la tumba haya sido terminada en 1933 14. La tumba es, pues, posterior en casi trescientos años al cuadro de Poussin. No hay ningún documento ni ninguna prueba, por tanto. Sólo fantasías, buenas para vender novelas más o menos apasionadas, pero que desde el punto de vista estrictamente histórico deben ser consideradas auténtica basura. Bibliografía: 1. Cfr. PHILIP JENKINS, The New Anti-Catholicism. The Last Acceptable Prejudice, Oxford University Press, New York 2003; en una comunicación personal, el autor ha confirmado que considera El Código Da Vinci un ejemplo típico de la mentalidad descrita en su estudio. 2 Cfr. DAN BROWN, Il Codice Da Vinci, trad. it., Mondadori, Milano 2003. 2. “El Código da Vinci: pero la verdadera historia es bien diferente”, iustel.com, RGDCEE, n.º 6, septiembre 2004 3. Ibid., p. 9. 4. Ibidem. 5. Vangelo di Tomaso, 114, in LUIGI MORALDI (a cura di), I Vangeli gnostici. Vangeli di Tomaso, Maria, Verità, Filippo, trad. it., Adelphi, Milano 2001, pp. 3- 20 (p. 20). 6. Ibidem. 7. Ibidem. 8. Cfr. GARY STERN, Expert Dismiss Theories in Popular Book, in The Journal News, Westchester (New York) 2-11-2003, p. 1. 9. D. BROWN, op. cit., p. 438. 10. Cfr. Una introducción a la inmensa bibliografía sobre el teme en mi trabajo Rennes le Château: mistificatori e mistificazioni sul Graal, in Cristianità, anno XXIV, n. 258, ottobre 1996, pp. 7-9. 11. Cfr. GERARD DE SEDE, L’or de Rennes ou la vie insolite de Bérenger Saunière, Curé de Rennes-le-Château, Julliard, Parigi 1967. 12. Cfr. MICHAEL BAIGENT, RICHARD LEIGH e HENRY LINCOLN, Il Santo Graal, trad. it., Mondadori, Milano 1997. 13. Cfr. Carta del abogado B. Boccon-Gibod a Philippe de Chérisey, del 8-10-1967, en la que se hace referencia a documentos “de votre fabrication et déposés à mon étude”, en la dirección electrónica http://priory-of-Sión.com/psp/id167.html, visitada el 20-5-2004. 14. Cfr. PAUL SMITH, The Tomb at Les Pontils. The Real Truth, en la dirección http://priory-of-Sión.com/psp/id33.html, visitada el 20-5-2004. |