Valores: «Falta memoria histórica en los jóvenes»
 
La voz del cardenal arzobispo,en su encuentro con profesores universitarios:
«Falta memoria histórica en los jóvenes»

En una sala abarrotada de universitarios, especialmente de profesores, pero también de capellanes y de alumnos, el cardenal arzobispo de Madrid, don Antonio María Rouco, habló sobre la vida cotidiana en la Universidad, la educación, la vida docente y el estado de la juventud hoy en día, todo ello en el contexto de un encuentro en la Universidad organizado por la Delegación de Pastoral Universitaria.

El acto tuvo lugar en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, el pasado jueves 16 de marzo y el mismo cardenal Rouco manifestó su sorpresa, al comenzar el acto, por la gran afluencia de profesores y alumnos en plena mañana de clases y trabajo. Los profesores, procedentes de las distintas universidades de Madrid, habían estado reuniéndose previamente, en diversas ocasiones, lo que también había favorecido la comunicación entre ellos, y la puesta en común de lo que sería después el encuentro con el cardenal.

Acompañado por el Decano de la Facultad de Derecho, don José Iturmendi, y por el Delegado diocesano de Pastoral Universitaria, don José Miguel García Pérez, el cardenal respondió a las preguntas que algunos de los profesores le plantearon, y que versaban, sobre todo, sobre la vida cotidiana de los docentes, y la manera que podía haber de optimizar su vida como docentes cristianos, compaginando la enseñanza de sus materias y el anuncio de Jesucristo a sus alumnos. En este sentido, el cardenal recalcó que la falta de formación de los alumnos de hoy en día era suficientemente conocida, «el nivel de desconocimiento de aspectos fundamentales ha llegado a extremos preocupantes» –afirmó– .

«La crisis del matrimonio y de la familia tiene que ver con la crisis de la educación y, por qué no, de la catequesis –continuó el cardenal–. Pero lo primero que tiene que hacer un profesor de Economía cristiano (aludiendo a la profesora que le había hecho la pregunta) es ser un buen profesor de Economía, porque conozca a fondo su materia, la relacione con otras disciplinas…, y en definitiva con la Verdad, sin absolutizar su materia. Que deje abierta la perspectiva de esa Verdad, como el horizonte final donde el hombre se mueve. Ése es el primer servicio del profesor de Economía.

Es verdad que hay asignaturas que se prestan más que otras para que un profesor se muestre también como maestro, como guía… Y cuando un profesor quiera hablarles a sus alumnos de los temas más importantes de la moral, yo empezaría hablándoles del valor de la vida, el sentido que tiene la vida de cada uno».

«Quizá la aportación del profesor cristiano sería precisamente dar una clase con una visión cristiana de la vida –señaló un profesor de la Universidad Francisco de Vitoria–, pero es importante que el anuncio del Evangelio sea explícito, y ahí me encuentro con que los alumnos son muy distintos que hace unos años, y algunos tienden hacia el fundamentalismo laicista en que está inmersa la sociedad».

A esta reflexión, el cardenal apostilló: «Yo, la verdad, tengo una experiencia distinta de mi trato con los jóvenes, ya que normalmente estoy con ellos en encuentros, Jornadas Mundiales de la Juventud…, y siempre son chicos estupendos, con inquietudes… Quizá lo que yo veo claro es una terrible falta de formación, y sobre todo de memoria histórica.

Me parece que una cierta labor previa de formación histórica es necesaria, y estoy convencido de que ellos lo agradecerían. De hecho, hoy en día los problemas con que los jóvenes se topan no son tanto los que quizá había cuando yo era joven, los problemas de orden socio-político… Ahora están de moda las palabras botellón, tristeza, depresión… Cuando uno visita hospitales en Madrid, se da cuenta de que hay un departamento especializado en depresiones juveniles, cosa que antes era impensable».

Proponer es afirmar sin miedo

Los profesores hablaron de sus experiencias y sus conclusiones, sacadas de la profundización en la vida de sus alumnos, y veían claro cómo éstos se sienten solos, sin una familia detrás que les respalde y les quiera, y cómo los jóvenes agradecían tanto una guía y una atención desde el verdadero cariño. Y, al mismo tiempo, muchos mostraron su preocupación por cómo dar la cara como cristianos, lo que siempre suponía pagar un coste extra por parte de la sociedad, que vive inmersa en la dictadura del relativismo.

Y en ese aspecto, el cardenal arzobispo de Madrid fue claro, aludiendo a las palabras de Juan Pablo II en su última visita a España: «Las ideas no se imponen, sino que se proponen». Y, de esta manera, don Antonio María Rouco habló del reto de proponer y no de imponer. «Pero proponer es afirmar –explicó–. Afirmar con claridad, no ocultarse con miedo».

«¿Cómo moverse como un profesor cristiano en medio de la Universidad, con todos los cambios políticos que estamos viviendo? –se preguntaba el cardenal–. Pura ética clara de la búsqueda de la verdad: esto es lo que debe guiar al profesor universitario».
Entre otros muchos consejos, destacó una recomendación, fundamental en estos tiempos: «A veces, uno echa de menos entrar en tantos foros de debates donde, en el ámbito de los temas morales, no se encuentran personas que opinen desde un punto de vista cristiano, quizá por vergüenza, porque se sienten solos…, y en este sentido creo que es importante asociarse».
A. Llamas Palacios