Familia: «Veo matrimonios rotos por una tremenda frivolidad
 
Normalmente tendemos a pensar que, si unos padres se separan, es porque no les queda más remedio, porque la situación es insostenible…

Exacto, pero no es así. Es más, la apreciación de los motivos de la ruptura que tenemos los adultos no suele coincidir con la apreciación que tienen los hijos. Los hijos no entienden por qué se separan los padres: «Es que discutimos mucho». «Bueno –piensan los hijos–, yo también discuto con mi compañero de pupitre».

Hay una total disparidad. Y los padres se vuelven locos: «No entienden por qué me separo, no entienden que he encontrado un nuevo amor en mi vida». Pues claro que no lo entienden.
¿Los padres suelen dar marcha atrás al ver las consecuencias del divorcio?

Pues yo personalmente he tenido la satisfacción de que, gracias a mi libro Separarse bien, he recibido varias cartas de parejas, de padres, que afirman que iban a separarse, pero que, después de leer el libro, se van a dar al menos un tiempo de espera, tras conocer las consecuencias que tiene el divorcio.

Ésta es una actitud auténticamente responsable ante la vida. No vale decir: «¡Ay, yo no pensaba que era tan grave lo que ha pasado!»; «¡Si lo hubiera sabido, no lo habría hecho!» Hombre, no, por favor… Es de sentido común, es algo fundamental, no se puede actuar de una forma tan frívola ante la vida…
De una Entrevista a Paulino Castells, psiquiatra infantil en α y Ω