Familia: EL NACIMIENTO DEL SEÑOR JESÚS
 
De una Virgen hermosa
Celos tiene el sol,
Porque vio en sus brazos
Otro Sol mayor.
Cuando del oriente
Salió el sol dorado,
Y otro Sol helado
Miró tan ardiente,
Quitó de la frente
la corona bella,
Y a los pies de la Estrella
Su lumbre adoró,
Porque vio en sus brazos
Otro Sol mayor.

«Hermosa María,
Dice el sol, vencido,
De vos, ha nacido
El Sol que podía
Dar al mundo el día
Que ha deseado».
Esto dijo, humillado,
A María el sol,
Porque vio en sus brazos
Otro Sol mayor.

Lope de Vega (1562-1635).


Pues andáis en las palmas,
Ángeles santos,
Que se duerme mi Niño,
Tened los ramos,
Palmas de Belén
Que mueven, airados,
Los furiosos vientos
Que suenan tanto,
No le hagáis ruido,
Corred más paso;
Que se duerme mi Niño,
Tened los ramos,
El Niño divino,
Que está cansado
De llorar en la tierra
Por su descanso,
Sosegar quiere un poco
Del tierno llanto;
Que se duerme mi Niño,
Tened los ramos,
Rigurosos hielos
Le están cercando;
Ya veis que no tengo
Con qué guardarlo;
Ángeles divinos,
Que vais volando,
Que se duerme mi Niño,
Tened los ramos.

Lope de Vega (1562-1635).

Nacer el sol de una estrella
Sólo se vio en este día,
Que nace Dios de María,
Quedando Madre y doncella.

En la Virgen con tal arte
Usó Dios de su primor,
Que lo más en lo menor,
Y el todo encerró en la parte;

Y grandeza como aquella
Hoy muestra lo que encubría,
Y nace Dios de María,
Quedando Madre y doncella.

Que el Sol de justicia salga
donde le podamos ver,
Y que sola una mujer
A tan gran efecto valga;

Extrañeza como ella
Hoy sólo ver se podía,
Que nace Dios de María,
Quedando Madre y doncella.

Sólo desta Virgen pura
Ésto se puede esperar,
Que por humilde alcanzar
Mereció tan gran ventura.

Llegad con su Hijo a vella,
Y allí veréis, alma mía,
Que nace Dios de María,
Quedando Madre y doncella,

Fray Pedro de Pradilla.

[ Regresar ]

 

La noche estaba del silencio en medio,
Y las cosas suspensas, aguardando
De la dichosa hora el punto, cuando
Reciba el mundo sin igual remedio.

Puso entre el hombre y Dios la Virgen medio
Su consentir humilde al Ángel dando,
Y el resplandor del Padre, así encarnando,
Ya vecino al nacer confirma el medio.

María, de extremado gozo llena
Y en vehemente ardor toda encendida,
Pide que salga el sol que la enamora.

Vistióse de blancura y luz serena,
Y sobre humanas fuerzas conmovida,
Virgen y Madre se mostró a la hora.

Luis de Ribera.

[ Regresar ]

 

Las palmas de la fértil Idumea
Más que cedros del Líbano han crecido:
Ejércitos del cielo han parecido
En valle, en monte, en risco y en aldea.

La noche más que el día hermosea,
Y en el aire estas voces se han oído:
–«Id, pastores, al Niño que ha nacido;
Ved al que cielo y tierra señorea».

A prisa vienen, y a Belén llegados
Es el portal de ángeles un coro
De música, de gloria y armonía.

Adoran por el suelo derribados
Al sacrosanto y virginal tesoro,
Al poderoso Infante y a María.

Diego Ramírez Pagan.