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| Verdad: El reconocimiento de la verdad según Ratzinger |
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| • Si como intelectual Ratzinger ha estado siempre atento a las ideas de otros, ya desde sus años de profesor universitario comprendió la importancia de reconocer la verdad. Por eso confó en la capacidad de la razón frente a la inconsistencia del relativismo. • "A lo largo de mi trayectoria intelectual me fui dando cuenta de lo siguiente: viendo todas nuestras limitaciones, ¿no será una arrogancia por nuestra parte decir que conocemos la verdad? Y, lógicamente, después me planteaba si no sería conveniente suprimir esa categoría. • Tratando de resolver esta cuestión, llegué a comprender y a percibir con claridad que renunciar a la verdad no sólo no solucionaba nada, sino que además se corría el peligro de acabar en una dictadura de la voluntad. • Porque lo que queda después de suprimir la verdad sólo es simple decisión nuestra y, por tanto, arbitrario. Si el hombre no reconoce la verdad, se degrada; si las cosas sólo son resultado de una decisión, particular o colectiva, el hombre se envilece". • "De este modo comprendí la importancia que tenía que el concepto de verdad –con las obligaciones y exigencias que, indudablemente, conlleva– no desapareciera y fuera para nosotros una de las categorías más importantes”. • “ La verdad tiene que ser como un requisito que no nos otorga derechos, sino que –por el contrario– requiere humildad y obediencia, y, además, nos conduce a un camino colectivo". ("La sal de la tierra", pg. 73). • Esta búsqueda de la verdad exige también no confundir el papel de la conciencia con el subjetivismo: "No es posible identificar la conciencia humana con la autoconciencia del yo, con la certeza subjetiva del sí y del propio comportamiento moral. • Esta conciencia puede ser a veces un mero reflejo del entorno social y de las opiniones difundidas en él. Otras veces puede estar relacionada con una pobreza autocrítica, con no escuchar suficientemente la profundidad del alma. • La identificación de la conciencia con el conocimiento superficial y la reducción del hombre a la subjetividad no liberan, sino que esclavizan. • Nos hacen completamente dependientes de las opiniones dominantes y reducen día a día el nivel de las mismas opiniones dominantes. • La conciencia se degrada a la condición de mecanismo exculpatorio en lugar de representar la transparencia del sujeto para reflejar lo divino, y, como consecuencia, se degrada también la dignidad y la grandeza del hombre. La reducción de la conciencia a seguridad subjetiva significa la supresión de la verdad". ("Verdad, valores, poder", pg. 54-55). |